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IDEAS CLAVE

- La inflación destruye en silencio lo que tu dinero compra dentro del país.

- La devaluación destruye lo que tu dinero vale fuera. Las dos actúan al mismo tiempo.

- Tener dólares es mejor que tener muchas monedas locales, pero el efectivo también pierde poder adquisitivo.

- Los activos reales son la defensa clásica, porque su valor está respaldado por bienes físicos y por ingresos que se ajustan con el tiempo

- Durante veinticinco años, la infraestructura global cotizada superó a la inflación y también a la renta variable global..

Para el inversionista en América Latina, preservar el patrimonio exige enfrentar dos fuerzas que suelen actuar al mismo tiempo: la inflación, que reduce de forma constante lo que el dinero puede comprar dentro del país, y la devaluación de la moneda, que disminuye el valor internacional de los ahorros cuando se miden en dólares.

Mantener efectivo genera entonces una doble vulnerabilidad: el poder adquisitivo puede caer en el mercado local al mismo tiempo que la moneda pierde valor frente a las referencias internacionales.

Los activos reales ofrecen una respuesta posible, porque su valor está respaldado por bienes físicos esenciales para la economía y por ingresos que, en muchos casos, se ajustan con el tiempo. En esta primera parte vemos el tamaño real del problema y qué han hecho históricamente los activos reales frente a él.

¿Cómo erosiona la inflación el valor de tu dinero?

La inflación reduce de forma constante lo que tu dinero puede comprar dentro del país. Aunque de un año a otro parezca moderada, su efecto acumulado a lo largo de décadas es enorme: el efectivo pierde poder adquisitivo sin que nadie lo note, y por eso invertir a largo plazo resulta indispensable para quien quiere preservar y aumentar su patrimonio.

Imagina que en el año 2000 hacías la compra semanal con 100 pesos. Si el índice de inflación subió a 300, esos mismos productos costarían hoy alrededor de 300 pesos. Si el índice llega a 500, costarían unos 500 pesos.

¿Qué es la devaluación de la moneda y por qué te afecta el doble?

Mientras la inflación reduce el poder adquisitivo dentro del país, la devaluación reduce el valor de tu dinero en el exterior. Son dos riesgos distintos y se suman: puedes tener un año aceptable en pesos y aun así ser más pobre medido en dólares.

El gráfico siguiente lo ilustra desde la perspectiva de un inversionista en dólares. Cada moneda parte de un valor de 100, que representa una inversión de 100 dólares convertida a la moneda local en el año 2000. Esa moneda local se mantiene sin generar rendimiento y se vuelve a convertir a dólares con el tipo de cambio vigente a lo largo del tiempo. Los valores a la derecha del gráfico muestran cuántos dólares quedarían hoy.

Por ejemplo, si el peso mexicano termina con un valor de 55, significa que 100 dólares convertidos a pesos en el año 2000 y guardados en efectivo valdrían hoy solo unos 55 dólares al reconvertirlos. A largo plazo, la devaluación puede erosionar el patrimonio de forma significativa, sobre todo cuando se combina con la inflación. Preservar el poder adquisitivo exige entonces algo más que evitar la inflación: exige poseer activos capaces de mantener su valor entre distintas monedas.

Juntos, los dos gráficos ilustran la doble erosión del patrimonio que enfrenta el inversionista latinoamericano:

  1. La inflación destruye el poder adquisitivo dentro del país.

  2. La devaluación destruye patrimonio en términos internacionales.

  3. Los activos reales globales ayudan a protegerte de ambos riesgos.

¿Qué es exactamente la infraestructura cotizada?

Son empresas que cotizan en bolsa y que poseen y operan infraestructura física esencial: redes eléctricas y de agua, aeropuertos, ferrocarriles, gasoductos, torres de telecomunicaciones y centros de datos. Como sus acciones se negocian en mercados públicos, el inversionista obtiene exposición líquida y diversificada a activos reales sin necesidad de comprarlos directamente.

Muchas de estas empresas operan con tarifas reguladas, contratos ligados a la inflación o un fuerte poder de fijación de precios, lo que permite que sus ingresos y flujos de efectivo suban junto con los costos. Son activos que las sociedades no pueden sustituir con facilidad ni dejar de usar.

¿Qué han hecho los activos reales frente a la inflación?

La pregunta obvia, después de ver los dos primeros gráficos, es cuáles activos han logrado históricamente preservar y aumentar el patrimonio a pesar de esos dos obstáculos. El siguiente gráfico ofrece una respuesta.

Compara el rendimiento total acumulado de un índice global de infraestructura cotizada con un índice amplio de renta variable global y con la inflación acumulada de la OCDE desde el año 2000. Las tres series están expresadas en dólares, lo que permite una comparación consistente. La serie de la OCDE representa la inflación promedio de las economías desarrolladas: aunque también redujo el poder adquisitivo en esos países, fue muy inferior a la que vivieron muchas economías latinoamericanas en el mismo periodo. Para quien tiene su patrimonio en moneda local, el efecto combinado de inflación local y devaluación ha sido con frecuencia bastante más severo que el promedio que muestra el gráfico.

Los resultados son contundentes. Mientras la inflación redujo de forma constante el poder adquisitivo del efectivo, tanto la renta variable global como la infraestructura cotizada generaron rendimientos muy superiores a la inflación durante los últimos veinticinco años. Y algo aún más notable: la infraestructura global cotizada superó al mercado amplio de renta variable en ese periodo. No solo preservó el poder adquisitivo, sino que creó patrimonio real.

Hay razones económicas sólidas detrás de ese comportamiento. Estas empresas poseen activos físicos esenciales de los que hogares y negocios dependen todos los días, protegidos por barreras de entrada muy altas. Muchas operan bajo marcos regulatorios o contratos de largo plazo que permiten ajustar los ingresos con la inflación, mientras la creciente demanda de electricidad, conectividad digital e infraestructura moderna sigue respaldando el crecimiento de sus utilidades.

Para el inversionista latinoamericano, la combinación resulta especialmente atractiva. No solo da exposición a activos reales de alta calidad con flujos de efectivo diversificados globalmente, sino que reduce la dependencia de lo que le pase a una sola moneda local en las próximas décadas.

Conclusión de la primera parte

El punto de esta primera parte es simple y poco cómodo: quedarse en efectivo no es la opción conservadora que parece. Es una posición que pierde por dos lados a la vez, en silencio y sin que aparezca nunca como una pérdida en tu estado de cuenta.

La evidencia de veinticinco años sugiere que la defensa no consiste en cambiar de moneda, sino en poseer activos reales productivos que generen flujos de efectivo crecientes con el tiempo. Y dentro de ese universo, la infraestructura global cotizada no solo le ganó a la inflación: le ganó también al mercado amplio de acciones.

El efectivo preserva el patrimonio nominal. Los activos reales preservan el poder adquisitivo.

Queda una pregunta pendiente, y es la que más importa para decidir hoy: si la infraestructura ya funcionó durante veinticinco años, ¿por qué creeríamos que lo mejor apenas viene? En la segunda parte respondemos eso con números concretos: el superciclo de inversión que está arrancando, por qué sus valuaciones se quedaron atrás mientras las de la bolsa se duplicaban, y qué combinación de dividendo y crecimiento ofrece hoy el sector.

Preguntas frecuentes

¿Cómo protejo mis ahorros de la inflación?

Manteniendo activos reales en lugar de efectivo. Los activos reales están respaldados por bienes físicos y, en muchos casos, por ingresos que se ajustan con la inflación, de modo que su valor acompaña a los precios en lugar de quedarse atrás como lo hace el dinero guardado.

¿Qué es la doble erosión del patrimonio?

Es el efecto combinado de dos fuerzas: la inflación reduce lo que tu dinero compra dentro del país, y la devaluación reduce lo que vale fuera. Actúan al mismo tiempo, así que quedarse en efectivo expone tu patrimonio a dos riesgos distintos a la vez.

¿Basta con tener dólares para protegerme?

Ayuda frente a la devaluación, pero no resuelve el problema. El dólar también pierde poder adquisitivo con la inflación estadounidense. Cambiar de moneda protege de un riesgo y deja abierto el otro; poseer activos productivos atiende los dos.

¿Qué es la infraestructura cotizada?

Son empresas que cotizan en bolsa y que poseen infraestructura física esencial: redes eléctricas y de agua, aeropuertos, ferrocarriles, gasoductos, torres y centros de datos. Comprar sus acciones da exposición líquida y diversificada a activos reales sin adquirirlos directamente.

Este artículo tiene fines exclusivamente educativos e informativos y refleja la opinión del autor. No constituye asesoría financiera, recomendación personalizada de inversión ni oferta de compra o venta de valores. StoxLatam no es asesor en inversiones registrado ante la CNBV. Toda inversión conlleva riesgos, incluida la posible pérdida del capital. El desempeño pasado no garantiza resultados futuros. Las cifras citadas provienen de información pública disponible a mediados de 2026 y cambiarán con el tiempo. Realiza tu propio análisis y consulta a un asesor profesional autorizado antes de invertir.

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